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Friday, January 10, 2014

Los líos de la sexualidad, por José María Contreras


He recibido esta pregunta y procedo a contestarla. Me viene muy bien que me hagan preguntas y las agradezco. Paso a la pregunta:

Estoy preocupada por el noviazgo que está teniendo una amiga mía; está centrada en el sexo. Y me parece que más su novio que ella. Está un poco confundida. Empezó porque dijo que era lo normal y están pasando por una fase en que ella se está dando cuenta que la cosa no va como esperaba. No se atreve a decir que no, no vaya a ser que la deje y por otra parte le da miedo seguir así no vaya a ser que la cosa empeore. Está preocupada porque dice que le ha dado mucho a él y que después con quien se iría. O sea, que está muy liada y me gustaría poder ayudarla. ¿Cómo hacerlo?

Me comentaba un amigo mío, que es profesor de Literatura de un Instituto, que explicando lo que era el amor, se le echó a llorar una alumna suya que estaba en primera fila de la clase y ante la pregunta de qué es lo que le pasaba, le respondió que ella ya no podía tener un amor así.

Hay mucha gente que está confundiendo, de una forma sistemática, lo que es normal y lo que es frecuente. Lo normal, se atiene a una norma, lo frecuente se da mucho. Si estamos en un grupo de personas y nos tomamos la temperatura y todas tenemos 38 grados. Eso, en ese grupo, será frecuente, pero no será normal. Estamos enfermos. Lo normal es 36.5 grados.

Actualmente, se le está llamando normal a cosas que quizá estén ocurriendo con frecuencia, pero que no son normales. Una de ellas, es la que usted me dice, del uso del sexo en parejas donde no hay compromiso de por vida.

Está rompiendo muchas ilusiones como la de la alumna de mi amigo, y está llevando a la infelicidad a muchas personas. Una infelicidad y un dolor, que serían evitables.

Hay gente que tiene relaciones antes de casarse, porque según dice, lo hace todo el mundo. Lo cual, además de no ser verdad, no es razón. La presión ambiental muchas veces es fuerte. Para ello hay que saber decir que no. Un “no” decidido, con fuerza, de forma que estemos tan convencidos de nuestra postura que no lo intenten otra vez.

Hay que darse cuenta, que estamos educados para decir que sí; decir que no, en muchos casos, es similar a defraudar a alguien, por eso nos cuesta. Las personas que se arriesgan a grandes fracasos tienen muchas posibilidades de encontrar grandes fracasos, no nos olvidemos. Tener relaciones sexuales antes del casarse es arriesgarse a ello.

En otra ocasión, me decía una chica, que si no mantenía relaciones con su novio se le iba a aburrir. ¡Que se aburra! Si te casas con él, es con la intención de que sea para toda la vida; si se te aburre en los años de noviazgo es que no era el que estabas buscando.

“Es que ya llevamos mucho tiempo, nos queremos mucho y es como si estuviéramos casados” De eso nada, no te engañes.

Como usted me dice es muy probable que ese noviazgo esté focalizado en la sexualidad. Y cuando por alguna razón, no puedan tener relaciones, es bastante probable que el chico se sienta frustrado y de mal humor. ¿Por qué? Porque, en el fondo, se está buscando a sí mismo.

Un noviazgo así, hace que mucha gente esté llegando al matrimonio con un aburrimiento vital grande, además de no conocerse. El centrarse en el sexo, incapacita para amar.

Yo le diría a su amiga que le diga a su novio que a partir de ahora van a quitar el sexo de su noviazgo, y nos vamos a dedicar a conocernos y a prepararnos para tener un buen matrimonio. Lo que se llama la segunda virginidad que tanto está ilusionando a algunas parejas. Si el novio no acepta la propuesta, ¿Que más demostración necesita?

Cuando se quiere, se está dispuesto a sufrir por la persona amada. Y se está dispuesto a querer como la otra persona quiere ser querida. Todo amor tiene que ser probado, y esa sería la prueba, en el caso de su amiga.

Fuente: religionenlibertad.com

Wednesday, December 12, 2012

Aprender a aceptar el rechazo, por Julio González, SF.


Hoy tuve una reunión con un joven de veinticinco años que quería hablar sobre lo que le estaba pasando o de lo contrario "podía hacer una barbaridad". Su problema consistía en que su novia no quería saber más de él y esto él no podía soportarlo. Estaba desesperado. La soledad se le hacía insoportable. El joven cuestionaba la existencia del mismo Dios porque su novia le había dejado.

Conozco a los dos jóvenes y no me fue muy difícil comprender lo que muchacho me decía. Y digo, en verdad, muchacho, porque aunque ambos tienen veinticinco años, los dos asimilan sus emociones, alegrías y fracasos, todavía como adolescentes.

De modo que le tuve que decir: "Yo no voy a hablar con ella sobre vuestra relación si tú antes no consigues estar a solas contigo mismo; porque si tú no eres capaz de soportarte a ti mismo en soledad, mucho menos vas a ser capaz de soportar y hacer feliz a otra persona".

Hay personas que buscan pareja porque necesitan llenar un vacío. A menudo estas personas desarrollan una habilidad especial para manipular a su pareja; sin embargo, cuando ésta no responde a las expectativas que se habían originado al principio de la relación, entonces, la luna de miel deja de serlo y la relación se deteriora rápidamente.

El dolor que este joven siente no se lo produce su pareja sino, como nos dimos cuenta, su propio orgullo y el sentimiento de haber sido rechazado. Si en lugar de ella hubiera sido él quien finalizase la relación otro gallo hubiera cantado, de eso está convencido. Todavía no se puede hacer a la idea de que otro "se la gane". Ahora se siente menos hombre y autolesionarse le tienta una y otra vez. Respiro porque al menos éste no es de los que "la mate porque era mía". Pero, ¿porqué esa manía de algunos de querer autolesionarse cuando se sienten heridos en su amor propio?

Una respuesta, que no la única, es la de creer que autolesionándose castigan a la persona que dicen que aman. "Como no me quieres me mato para que te duela!" o "Si me pasa algo malo será culpa tuya"... En estos casos, se requiere prudencia pero también mucha claridad para hacer ver a esta persona su inmadurez, la misma inmadurez que le inhabilita para tener pareja.

Poco a poco, vamos poniendo orden al caos de emociones que el joven se ve incapaz de asumir: "Tengo un dolor en el cuello y aquí en el estómago; y esas ideas que me asaltan..." Lo del dolor en el cuello y en el estómago es ansiedad: ansiedad porque se siente rechazado y todavía no ha aprendido a aceptarlo, pero aprenderá. A este joven no le había rechazado nadie (guapo, buen futbolista, sin frustraciones hasta el dia de hoy) y tiene que empezar a aprender lo que es el rechazo. No es demasiado tarde, le digo.

Es más, una persona no es adulta hasta que no aprende aceptar el rechazo que pueda producir en otras personas; hacer las oportunas correcciones y mejoras, y comprender a los que todavía no han llegado a ese nivel de renuncia y aceptación porque siguen siendo niños y adolecentes.