Friday, January 23, 2015

Comunicar la familia: ambiente privilegiado del encuentro en la gratuidad del amor, por el papa Francisco

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA XLIX JORNADA MUNDIAL
DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES


El tema de la familia está en el centro de una profunda reflexión eclesial y de un proceso sinodal que prevé dos sínodos, uno extraordinario –apenas celebrado– y otro ordinario, convocado para el próximo mes de octubre. En este contexto, he considerado oportuno que el tema de la próxima Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales tuviera como punto de referencia la familia. En efecto, la familia es el primer lugar donde aprendemos a comunicar. Volver a este momento originario nos puede ayudar, tanto a comunicar de modo más auténtico y humano, como a observar la familia desde un nuevo punto de vista.

Podemos dejarnos inspirar por el episodio evangélico de la visita de María a Isabel (cf. Lc 1,39-56). «En cuanto Isabel oyó el saludo de María, la criatura saltó en su vientre, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó a voz en grito: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!”» (vv. 41-42).

Este episodio nos muestra ante todo la comunicación como un diálogo que se entrelaza con el lenguaje del cuerpo. En efecto, la primera respuesta al saludo de María la da el niño saltando gozosamente en el vientre de Isabel. Exultar por la alegría del encuentro es, en cierto sentido, el arquetipo y el símbolo de cualquier otra comunicación que aprendemos incluso antes de venir al mundo. El seno materno que nos acoge es la primera «escuela» de comunicación, hecha de escucha y de contacto corpóreo, donde comenzamos a familiarizarnos con el mundo externo en un ambiente protegido y con el sonido tranquilizador del palpitar del corazón de la mamá. Este encuentro entre dos seres a la vez tan íntimos, aunque todavía tan extraños uno de otro, es un encuentro lleno de promesas, es nuestra primera experiencia de comunicación. Y es una experiencia que nos acomuna a todos, porque todos nosotros hemos nacido de una madre.

Después de llegar al mundo, permanecemos en un «seno», que es la familia. Un seno hecho de personas diversas en relación; la familia es el «lugar donde se aprende a convivir en la diferencia» (Exort. ap. Evangelii gaudium, 66): diferencias de géneros y de generaciones, que comunican antes que nada porque se acogen mutuamente, porque entre ellos existe un vínculo. Y cuanto más amplio es el abanico de estas relaciones y más diversas son las edades, más rico es nuestro ambiente de vida. Es el vínculo el que fundamenta la palabra, que a su vez fortalece el vínculo. Nosotros no inventamos las palabras: las podemos usar porque las hemos recibido. En la familia se aprende a hablar la lengua materna, es decir, la lengua de nuestros antepasados (cf. 2 M 7,25.27). En la familia se percibe que otros nos han precedido, y nos han puesto en condiciones de existir y de poder, también nosotros, generar vida y hacer algo bueno y hermoso. Podemos dar porque hemos recibido, y este círculo virtuoso está en el corazón de la capacidad de la familia de comunicarse y de comunicar; y, más en general, es el paradigma de toda comunicación.

La experiencia del vínculo que nos «precede» hace que la familia sea también el contexto en el que se transmite esa forma fundamental de comunicación que es la oración. Cuando la mamá y el papá acuestan para dormir a sus niños recién nacidos, a menudo los confían a Dios para que vele por ellos; y cuando los niños son un poco más mayores, recitan junto a ellos oraciones simples, recordando con afecto a otras personas: a los abuelos y otros familiares, a los enfermos y los que sufren, a todos aquellos que más necesitan de la ayuda de Dios. Así, la mayor parte de nosotros ha aprendido en la familia la dimensión religiosa de la comunicación, que en el cristianismo está impregnada de amor, el amor de Dios que se nos da y que nosotros ofrecemos a los demás.

Lo que nos hace entender en la familia lo que es verdaderamente la comunicación como descubrimiento y construcción de proximidad es la capacidad de abrazarse, sostenerse, acompañarse, descifrar las miradas y los silencios, reír y llorar juntos, entre personas que no se han elegido y que, sin embargo, son tan importantes las unas para las otras. Reducir las distancias, saliendo los unos al encuentro de los otros y acogiéndose, es motivo de gratitud y alegría: del saludo de María y del salto del niño brota la bendición de Isabel, a la que sigue el bellísimo canto del Magnificat, en el que María alaba el plan de amor de Dios sobre ella y su pueblo. De un «sí» pronunciado con fe, surgen consecuencias que van mucho más allá de nosotros mismos y se expanden por el mundo. «Visitar» comporta abrir las puertas, no encerrarse en uno mismo, salir, ir hacia el otro. También la familia está viva si respira abriéndose más allá de sí misma, y las familias que hacen esto pueden comunicar su mensaje de vida y de comunión, pueden dar consuelo y esperanza a las familias más heridas, y hacer crecer la Iglesia misma, que es familia de familias.

La familia es, más que ningún otro, el lugar en el que, viviendo juntos la cotidianidad, se experimentan los límites propios y ajenos, los pequeños y grandes problemas de la convivencia, del ponerse de acuerdo. No existe la familia perfecta, pero no hay que tener miedo a la imperfección, a la fragilidad, ni siquiera a los conflictos; hay que aprender a afrontarlos de manera constructiva. Por eso, la familia en la que, con los propios límites y pecados, todos se quieren, se convierte en una escuela de perdón. El perdón es una dinámica de comunicación: una comunicación que se desgasta, se rompe y que, mediante el arrepentimiento expresado y acogido, se puede reanudar y acrecentar. Un niño que aprende en la familia a escuchar a los demás, a hablar de modo respetuoso, expresando su propio punto de vista sin negar el de los demás, será un constructor de diálogo y reconciliación en la sociedad.

A propósito de límites y comunicación, tienen mucho que enseñarnos las familias con hijos afectados por una o más discapacidades. El déficit en el movimiento, los sentidos o el intelecto supone siempre una tentación de encerrarse; pero puede convertirse, gracias al amor de los padres, de los hermanos y de otras personas amigas, en un estímulo para abrirse, compartir, comunicar de modo inclusivo; y puede ayudar a la escuela, la parroquia, las asociaciones, a que sean más acogedoras con todos, a que no excluyan a nadie.

Además, en un mundo donde tan a menudo se maldice, se habla mal, se siembra cizaña, se contamina nuestro ambiente humano con las habladurías, la familia puede ser una escuela de comunicación como bendición. Y esto también allí donde parece que prevalece inevitablemente el odio y la violencia, cuando las familias están separadas entre ellas por muros de piedra o por los muros no menos impenetrables del prejuicio y del resentimiento, cuando parece que hay buenas razones para decir «ahora basta»; el único modo para romper la espiral del mal, para testimoniar que el bien es siempre posible, para educar a los hijos en la fraternidad, es en realidad bendecir en lugar de maldecir, visitar en vez de rechazar, acoger en lugar de combatir.

Hoy, los medios de comunicación más modernos, que son irrenunciables sobre todo para los más jóvenes, pueden tanto obstaculizar como ayudar a la comunicación en la familia y entre familias. La pueden obstaculizar si se convierten en un modo de sustraerse a la escucha, de aislarse de la presencia de los otros, de saturar cualquier momento de silencio y de espera, olvidando que «el silencio es parte integrante de la comunicación y sin él no existen palabras con densidad de contenido» (Benedicto XVI, Mensaje para la XLVI Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, 24 enero 2012). La pueden favorecer si ayudan a contar y compartir, a permanecer en contacto con quienes están lejos, a agradecer y a pedir perdón, a hacer posible una y otra vez el encuentro. Redescubriendo cotidianamente este centro vital que es el encuentro, este «inicio vivo», sabremos orientar nuestra relación con las tecnologías, en lugar de ser guiados por ellas. También en este campo, los padres son los primeros educadores. Pero no hay que dejarlos solos; la comunidad cristiana está llamada a ayudarles para vivir en el mundo de la comunicación según los criterios de la dignidad de la persona humana y del bien común.

El desafío que hoy se nos propone es, por tanto, volver a aprender a narrar, no simplemente a producir y consumir información. Esta es la dirección hacia la que nos empujan los potentes y valiosos medios de la comunicación contemporánea. La información es importante pero no basta, porque a menudo simplifica, contrapone las diferencias y las visiones distintas, invitando a ponerse de una u otra parte, en lugar de favorecer una visión de conjunto.

La familia, en conclusión, no es un campo en el que se comunican opiniones, o un terreno en el que se combaten batallas ideológicas, sino un ambiente en el que se aprende a comunicar en la proximidad y un sujeto que comunica, una «comunidad comunicante». Una comunidad que sabe acompañar, festejar y fructificar. En este sentido, es posible restablecer una mirada capaz de reconocer que la familia sigue siendo un gran recurso, y no sólo un problema o una institución en crisis. Los medios de comunicación tienden en ocasiones a presentar la familia como si fuera un modelo abstracto que hay que defender o atacar, en lugar de una realidad concreta que se ha de vivir; o como si fuera una ideología de uno contra la de algún otro, en lugar del espacio donde todos aprendemos lo que significa comunicar en el amor recibido y entregado. Narrar significa más bien comprender que nuestras vidas están entrelazadas en una trama unitaria, que las voces son múltiples y que cada una es insustituible.

La familia más hermosa, protagonista y no problema, es la que sabe comunicar, partiendo del testimonio, la belleza y la riqueza de la relación entre hombre y mujer, y entre padres e hijos. No luchamos para defender el pasado, sino que trabajamos con paciencia y confianza, en todos los ambientes en que vivimos cotidianamente, para construir el futuro.

Vaticano, 23 de enero de 2015

Vigilia de la fiesta de San Francisco de Sales.

Francisco

Wednesday, December 10, 2014

Francisco explicó qué fue el Sínodo de los Obispos, por Rocío Lancho

El Santo Padre, en la audiencia general, precisó que el Sínodo no es un parlamento donde debaten diversos partidos o grupos de poder, sino un espacio privilegiado en el que actúa el Espíritu Santo

Esta semana Francisco ha dado por concluida la serie de catequesis que ha hecho sobre la Iglesia y hoy ha dado inicio a un nuevo ciclo, esta vez sobre la familia. De este modo, ha decidido comenzar explicando algunos detalles sobre el Sínodo de los Obispos celebrado el pasado mes de octubre. En el resumen hecho en español ha indicado que “La Asamblea sinodal extraordinaria del pasado mes de octubre trató sobre ‘Los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización’. Un Sínodo no es un parlamento donde debaten diversos partidos o grupos de poder, sino un espacio privilegiado y protegido de comunión, en el que actúa el Espíritu Santo. Con este convencimiento, pedí a los Padres sinodales que no tuviesen reparo en hablar con franqueza y libertad, escuchando a los demás con respeto y humildad. No hubo censura previa”.

Asimismo ha asegurado que “El Documento de trabajo, fruto de la consulta a toda la Iglesia, fue la base de la primera Relación, previa al diálogo fraterno que se produjo en el Aula sinodal, sin poner jamás en duda las verdades fundamentales del sacramento del matrimonio: la indisolubilidad, la unidad, la fidelidad y la apertura a la vida. Seguidamente, los grupos lingüísticos trabajaron a partir de una segunda Relación que recogía las diversas opiniones manifestadas en el Aula. Y, con estas aportaciones, se elaboró una Relación final, que será enviada a las Conferencias Episcopales de todo el mundo para que preparen la próxima Asamblea ordinaria en 2015”.

Por tanto --ha concluido-- aunque todos estos pasos han sido publicados, los únicos documentos “oficiales” del Sínodo son tres: la Relación final, el Mensaje a las familias y el Discurso conclusivo del Papa, que espero ayuden al Pueblo de Dios.

A continuación, el Papa ha saludado a los peregrinos venidos de España, México, Argentina y otros países latinoamericanos. A ellos les ha dicho: “queridos hermanos, el camino sinodal continúa. Les ruego que acompañen este proceso con la oración, pidiendo a la Virgen María que nos ayude a tomar las decisiones pastorales más adecuadas para el bien las familias”.

Fuente: zenit.org

Síntesis del Papa Francisco en la catequesis de hoy (10 de diciembre, 2014) sobre el Sínodo de la Familia


Monday, November 3, 2014

Mª Jesus, 8 hijos: «Es un regalo tener a alguien que te saque de ti y te haga vivir para los demás», por Juan Cadarso

“Yo nunca pensé en casarme ni en tener hijos y ahora no concebiría la vida sin ellos. Es un regalo que tengas a alguien que te saque de ti y te haga vivir para los demás”, comenta la madre de una familia muy numerosa. María Jesús Mateos está casada con Goyo desde hace 37 años, vive en Madrid, y tiene ocho hijos. Nacida hace 62 años en Santiago de Compostela, dedica su vida por entera al cuidado de los suyos.

Vivir al día

La casa en la que vive junto a su familia está situada en el centro de Madrid y se amolda perfectamente a las necesidades. La vivienda tiene seis habitaciones, dos baños y una amplia cocina para dar cabida a todo un regimiento. Las ollas para cocinar no tienen dimensiones normales, la lavadora echa humo todo el día y para ir al baño hace falta pedir la vez. La despensa en esta casa es una habitación y la compra se hace con media docena de carritos. Como si las matemáticas se hubieran aliado con ellos, los tres primeros hijos son hombres, las tres siguientes son mujeres y los más pequeños son un chico y una chica.

“Siempre hemos tenido dificultades de todo tipo y hemos salido hacia delante, hay mucha gente que te echa una mano y los niños siempre colaboran. En estas situaciones aprendes a pedir ayuda y vives al día en todo”, detalla la madre. La organización es clave en el éxito de esta casa. “Yo iba a recogerlos al colegio y mi marido hacía los deberes con ellos al volver del trabajo".

Moverse con una familia tan numerosa no ha sido del todo facil. “Era salir a la calle y la gente nos iba contando a ver cuántos éramos. Cuando viajábamos todos en avión las azafatas temblaban al vernos aparecer, sacaban pinturas para que dibujasen y acababan todos durmiendo por los pasillos. Recuerdo una vez en Oviedo que nos echaron de una cafetería por llevar dos carritos, hay mucha gente que te apoya y te dice que da gusto vernos tan guapos y tan listos”, relata una madre que se siente muy orgullosa de sus hijos.

La fe en Dios es el fundamento de la numerosa prole de estos padres 

“Todo el mundo tiene el deseo de darse a los demás, pero si no crees que Dios es tu padre es muy difícil que tengas hijos porque piensas que lo único que les vas a ofrecer es hambre”, expone María Jesús. Además, añade: “Yo le oí a mi madre decir que no me quería tener, con los años descubrió que yo era la clave para darle sentido a su vida. La vida es un don y no se puede privar a nadie de que pueda ser feliz, cuando se aborta es porque se piensa que la vida es un mal y que se traen al mundo hijos para sufrir”.

Con un pan debajo del brazo

Vivir en una familia numerosa no solo tiene desventajas. “Los niños aprenden antes las cosas y aceptan que no esté todo perfecto. Los hijos aprenden a compartir y son más abiertos porque sus padres no están siempre encima. Muchas veces tienes que buscarte la vida porque si ibas a comerte algo igual cuando llegas ya no está”, afirma. Entre el hermano mayor y la más pequeña hay 16 años de diferencia.

“Hemos recibido muy pocas ayudas. El tener hijos no es solo un bien personal sino que es algo bueno para la sociedad, dentro de un tiempo no habrá ni para pagar las pensiones”, comenta María Jesús con tristeza sobre el poco apoyo de la Administración. A pesar de la falta de ayudas, los hijos en esta familia siempre han venido con un pan debajo del brazo. “Con cada hijo a mi marido o le ascendían o encontraba un trabajo mejor. Con el tercero se presentó a unas oposiciones y milagrosamente las aprobó. Nunca ha habido dos días iguales en nuestra vida, unas veces vivíamos muy bien y otras menos bien”, relata.

Hijo único... como el resto de los hermanos

Haber tenido tantos hijos no les ha impedido hacer lo que el resto de familias “normales”. “Dios te da las cosas cuando las necesitas. Mi hijo mayor siempre dice que es: ´hijo único, como el resto de mis hermanos´, y es cierto. Parece que una familia numerosa tiene que ser pordiosera, pero unas veces se tiene más y otras menos, no pasa nada”, dice la mujer de Goyo. A pesar de haber tenido ocho partos naturales, sin anestesia, cada nacimiento era también único. “Cuando iba a tener a la octava la enfermera me preguntó que si era primeriza”, afirma con gracia.

En este hogar las preocupaciones que dan los vástagos no son proporcionales a las alegrías. “Cada uno tiene su forma de ser, una madre sufre por todos y los quieres por igual, aun no siendo perfecta”, explica la madre. También añade que en una “casa con hijos hay mucha alegría porque no son solo ellos sino que también vienen sus amigos y es difícil aburrirse”. Viajar y conocer cosas nuevas siempre ha formado parte de la educación de estos hijos. "Era raro el fin de semana que no cogíamos la mochila y nos íbamos por los pueblos de Madrid. Una vez haciendo auto-stop nos cogió un camión de helados y los niños estaban contentísimos", asegura. El salón en el que se encuentra está presidido por las fotos de la familia al completo.

En un hogar en el que ya solo queda uno de los retoños, el ciclo de la vida vuelve a su inicio. “Al principio se pasa mal, porque vas por las habitaciones y sigue todo ordenado. Pero todo vuelve a ser igual cuando la casa se llena de nietos”, asegura con alegría. “Ahora que viven todos desperdigados por el mundo se organizan para ir a visitarse. Los echo mucho de menos, estoy deseando que vuelvan a casa por Navidad”, concluye María Jesús, para la que Pablo, Gregorio, Daniel, María, Clara, Cecilia, Juan y Teresa han sido ocho grandes razones para vivir.

Fuente: religionenlibertad.com

Monday, May 12, 2014

Monday, March 10, 2014

LA HUMILDAD DE VIVIR EL MATRIMONIO, por M. Dolors Gaja, MN.


La humildad es virtud necesaria para toda persona. En Cuaresma solemos hablar de la humildad de Cristo, de la que nosotros debemos tener. El P. Raniero Cantalamessa aplica la humildad al matrimonio. Ojalá que este texto se comente en pareja…

“Yo creo que la humildad fue inventada por Dios, entre otras cosas, para salvar a los matrimonios. El matrimonio entendido como el amor entre el hombre y la mujer, nace de la humildad. Enamorarse de otra persona, cuando se trata de un verdadero caso de enamoramiento es el acto más radical de humildad que puede imaginarse. Significa ir al otro y decirle: "Yo no me basto, no soy suficiente por mí mismo, tengo necesidad de tu ser". Es como tenderle la mano y pedirle limosna a otra criatura, un poco de su ser.
Repito, es el acto más radical de humildad. Dios creó al hombre necesitado, mendigo, grabó la humildad en su misma carne desde que los creó varón y hembra, es decir, incompletos. Hizo de ellos desde el principio dos seres en movimiento, en busca uno del otro, insatisfechos cada uno de sí mismos. Podríamos decir que colocó a la criatura humana sobre un plano inclinado, pero inclinado hacia lo alto, no hacia abajo, porque la unión debería elevarlo desde el otro sexo hacia el Otro por excelencia que es Dios mismo. Por tanto, el matrimonio nace de la humildad. ¿Estáis convencidos?, y si nace de la humildad de la condición humana, no puede sobrevivir el matrimonio más que permaneciendo en la humildad. San Pablo decía a los cónyuges cristianos: "Vestíos de ternura profunda, de entrañas de misericordia, de agrado, de humildad, de sencillez, de tolerancia, soportándoos y perdonándoos cuando uno tenga queja contra otro". Hablaba explícitamente a los cónyuges. Los esposos tienen que vigilar para que el “otro” del que hablábamos, el diablo, no instale en medio de ellos la lógica del desquite, de la venganza. No hay que prestar oídos a la voz que grita dentro: ¿por qué tengo que ser siempre yo el que cede, el que se humilla?”.

LA HUMILDAD DE MARÍA Y JOSÉ

Partiendo de este texto vayamos a la Casa de Nazaret y veamos esa pareja modelo que forman José y María. No me cansaré de repetir que enaltecer la virginidad de María y su Concepción Inmaculada ha ido en detrimento de la figura de José y que ya es hora de darle su lugar en la vida cristiana.

Fueron ellos los primeros en vivir desde la humildad del matrimonio. No podemos seguir pensando que José se hizo necesario simplemente para tapar agujeros y proteger a María de una situación que se volvía amenazante. María vive a fondo su llamada y esa llamada pasa por el matrimonio con José. Y  ella sí siente que sin él está incompleta, que le necesita. Ella sabe decir con su vida “yo no me basto, José, yo nada puedo sin ti, tengo necesidad de ti”. Y no para lo legal porque María nunca se rebajaría a “usar” a José. Lo necesita para seguir su vocación que es la de ser Madre de Dios, educarlo, ayudarle a crecer.

El amor de María es sincero y total y no entra en conflicto con la exclusividad que Dios está pidiendo. Dios no es un rival que quiera ser siempre el primero. Dios está en ese amor de María y José. Nosotros tendemos a numerar, clasificar, establecer posiciones. Y Dios se ríe de esa manía…María ama a José desde Dios y José le lleva a Dios. Y lo mismo ocurre con José para quien María debía ser transparencia de Dios.
La pareja cristiana no deja de ser un “menàge a trois”. Cada uno firmemente apoyado en Dios y Dios uniéndolos. Como un puente que tiene sus pilares en orillas distintas. Para que haya matrimonio debe haber persona, pilar. Pero casarse es reconocer que un pilar en una orilla, por sólido que sea, está incompleto. Y por eso busco al otro, me enlazo con el otro. Sólo así se es puente y por el puente pasa la Vida.

La Vida nunca se instala en el puente. Y eso además de humildad es pobreza. José y María ayudaron a pasar a Jesús pero no se lo quedaron. Los hijos pasan por mi matrimonio pero no se quedan en casa.

Humildad y pobreza. Dos virtudes imprescindibles para la pareja.

Saturday, January 25, 2014

AMOR ES:


Blogosfera: Reeducando a Mamá


Antes de ser madre pensaba que a los niños había que criarlos a golpe de: "Quién bien te quiere te hará llorar" y que "la letra con sangre entra". Pero mis hijos lo han cambiado todo. Ahora sé que tengo que sostenerlos, nutrirlos, amarlos sin límites y dejarme llevar por mi deseo maternal. Como hija del patriarcado conductista necesito reeducarme. Y en esta reeducación mis hijos son mis mejores profesores.

María Berrozpe:

Mujer, hija, doctora en biología, esposa y madre. Como a tantas otras personas de esta “blogosfera maternal” la maternidad cambió mi concepción de la vida y del mundo en que me había tocado vivir. Con el nacimiento de mi primer hijo comencé un camino de aprendizaje fascinante que me inundó de unos conocimientos que han producido en mí cambios, de una naturaleza y profundidad, que nunca hubiera esperado.

Friday, January 10, 2014

Los líos de la sexualidad, por José María Contreras


He recibido esta pregunta y procedo a contestarla. Me viene muy bien que me hagan preguntas y las agradezco. Paso a la pregunta:

Estoy preocupada por el noviazgo que está teniendo una amiga mía; está centrada en el sexo. Y me parece que más su novio que ella. Está un poco confundida. Empezó porque dijo que era lo normal y están pasando por una fase en que ella se está dando cuenta que la cosa no va como esperaba. No se atreve a decir que no, no vaya a ser que la deje y por otra parte le da miedo seguir así no vaya a ser que la cosa empeore. Está preocupada porque dice que le ha dado mucho a él y que después con quien se iría. O sea, que está muy liada y me gustaría poder ayudarla. ¿Cómo hacerlo?

Me comentaba un amigo mío, que es profesor de Literatura de un Instituto, que explicando lo que era el amor, se le echó a llorar una alumna suya que estaba en primera fila de la clase y ante la pregunta de qué es lo que le pasaba, le respondió que ella ya no podía tener un amor así.

Hay mucha gente que está confundiendo, de una forma sistemática, lo que es normal y lo que es frecuente. Lo normal, se atiene a una norma, lo frecuente se da mucho. Si estamos en un grupo de personas y nos tomamos la temperatura y todas tenemos 38 grados. Eso, en ese grupo, será frecuente, pero no será normal. Estamos enfermos. Lo normal es 36.5 grados.

Actualmente, se le está llamando normal a cosas que quizá estén ocurriendo con frecuencia, pero que no son normales. Una de ellas, es la que usted me dice, del uso del sexo en parejas donde no hay compromiso de por vida.

Está rompiendo muchas ilusiones como la de la alumna de mi amigo, y está llevando a la infelicidad a muchas personas. Una infelicidad y un dolor, que serían evitables.

Hay gente que tiene relaciones antes de casarse, porque según dice, lo hace todo el mundo. Lo cual, además de no ser verdad, no es razón. La presión ambiental muchas veces es fuerte. Para ello hay que saber decir que no. Un “no” decidido, con fuerza, de forma que estemos tan convencidos de nuestra postura que no lo intenten otra vez.

Hay que darse cuenta, que estamos educados para decir que sí; decir que no, en muchos casos, es similar a defraudar a alguien, por eso nos cuesta. Las personas que se arriesgan a grandes fracasos tienen muchas posibilidades de encontrar grandes fracasos, no nos olvidemos. Tener relaciones sexuales antes del casarse es arriesgarse a ello.

En otra ocasión, me decía una chica, que si no mantenía relaciones con su novio se le iba a aburrir. ¡Que se aburra! Si te casas con él, es con la intención de que sea para toda la vida; si se te aburre en los años de noviazgo es que no era el que estabas buscando.

“Es que ya llevamos mucho tiempo, nos queremos mucho y es como si estuviéramos casados” De eso nada, no te engañes.

Como usted me dice es muy probable que ese noviazgo esté focalizado en la sexualidad. Y cuando por alguna razón, no puedan tener relaciones, es bastante probable que el chico se sienta frustrado y de mal humor. ¿Por qué? Porque, en el fondo, se está buscando a sí mismo.

Un noviazgo así, hace que mucha gente esté llegando al matrimonio con un aburrimiento vital grande, además de no conocerse. El centrarse en el sexo, incapacita para amar.

Yo le diría a su amiga que le diga a su novio que a partir de ahora van a quitar el sexo de su noviazgo, y nos vamos a dedicar a conocernos y a prepararnos para tener un buen matrimonio. Lo que se llama la segunda virginidad que tanto está ilusionando a algunas parejas. Si el novio no acepta la propuesta, ¿Que más demostración necesita?

Cuando se quiere, se está dispuesto a sufrir por la persona amada. Y se está dispuesto a querer como la otra persona quiere ser querida. Todo amor tiene que ser probado, y esa sería la prueba, en el caso de su amiga.

Fuente: religionenlibertad.com

Sunday, January 5, 2014

Wednesday, January 1, 2014

Desideria: Jornada Mundial por la Paz: "La paz comienza en ca...

Desideria: Jornada Mundial por la Paz: "La paz comienza en ca...: En su primer encuentro con los fieles en la plaza de San Pedro, abarrotada de gente a pesar del frío, el Papa dejó de lado los papeles ...

Monday, December 23, 2013

Carta del Papa a joven madrileña

Alfa y Omega (Arzobispado de Madrid, España) ha publicado la carta que ha enviado el Papa Francisco a una joven madrileña, enferma de cáncer de huesos.

El intercambio epistolar publicado en Alfa y Omega dice así:

Cristina afrontó, este martes, su 15ª sesión de quimioterapia con fuerzas renovadas, gracias a la carta del Papa Francisco que acababa de recibir. Ella le había escrito unas semanas antes, hablándole de su enfermedad y su próxima Confirmación. 

El Santo Padre reconoce que «me hizo mucho bien» su fortaleza. Al acercarse la Navidad, le desea que viva estos días «muy unida a san José y a Nuestra Señora. Prepárate a recibir a Jesús con el mismo amor» que ellos.

Queridísimo Papa Francisco:

Me llamo Cristina Sesé de Lucio, tengo 17 años y le escribo desde Madrid (España). Vivo con mis padres, María Jesús y Ernesto, y con mis hermanas Begoña, de 21 años, e Irene de 13 años. Estoy estudiando 2º de Bachillerato en el Colegio Sagrada Familia.

Mi vida ha sido como la de cualquier chica de mi edad hasta el pasado mes de abril, cuando, el día 4, me diagnosticaron sarcoma de Ewing, cáncer de hueso. Lo tenía localizado en la zona central del fémur derecho, en unos 10 cm. Tras los primeros momentos de preocupación, toda la familia decidimos ponernos en manos de Dios y de los médicos.

Para quitar el hueso cancerado me operaron el día 8 de agosto, sustituyéndolo por una prótesis. Actualmente, camino con muletas y me encuentro mucho mejor. Saco fuerzas para seguir adelante. Me volverán a operar para quitarme la prótesis y hacerme un injerto de hueso para volver a tener una cierta normalidad.

El principio no fue fácil, pero siempre he recibido el apoyo de Jesús que lo siento en mi vida. Enseguida se hizo una cadena de oración por mí y por mi familia, que nos ha reconfortado siempre.

Este cáncer me ha limitado físicamente, por lo que ahora necesito ayuda constante, pero no he dejado de rezar, ni de estudiar, ni de hacer mi vida normal, sobre todo gracias al esfuerzo de toda mi familia tan cristiana.

También ha sido fundamental en estos meses mi grupo cristiano que me han ayudado a confiar todavía más en el Señor, y me repito muchas veces al día: «Cuando Dios quiera, como Dios quiera, donde Dios quiera».

Él permite la enfermedad, y por tanto la mía, pero también da la cura, y, pese a todo, yo no puedo dejar de sentirme afortunada. Ofrezco mi enfermedad al Señor y pongo mi sufrimiento ante la cruz.

Le siento en mí y sé que me busca en cada esfuerzo que tengo que hacer cada día. En cada gesto de mi familia, de mis amigas, de mis profesores, el Señor me pone la mano para que no caiga y para que algún día pueda decir que todo me ha servido para ser más fuerte y ser testimonio para anunciar a Jesús a los demás.

Y me gustaría en un futuro poder ser de ayuda a personas que pasen por situaciones parecidas a la mía.

El próximo día 30 de noviembre, recibiré el sacramento de la Confirmación junto a otros 18 compañeros de mi edad. Pido al Señor con todas mis fuerzas, aunque esté débil por mi enfermedad, que el Espíritu Santo me ilumine para ser testigo de la fe y reflejar a Jesús a lo largo de mi vida.

Desde la humildad, le pido, Santidad, su Bendición para este grupo de jóvenes cristianos ilusionados ante tan importante paso hacia Dios. Muchas gracias por su vida, Papa Francisco. Como nos ha enseñado: Yo rezo por Su Santidad y, por favor, rece también usted por mí.

Cristina

Vaticano, 3 de diciembre de 2013.

Apreciada Cristina:

Me ha alegrado mucho recibir tu carta del pasado 20 de noviembre. Que el Señor te retribuya la delicadeza. Me hizo mucho bien percibir la fortaleza con la que estás afrontando este período de tu vida, ciertamente especial: son momentos difíciles.

Por favor, no te vengas abajo. La enfermedad, si la miramos con espíritu de fe, es una escuela. En ella aprendes a conocer en profundidad el Corazón de Dios, que rebosa ternura. Aprendes a conocer a los demás, pues cuando el viento sopla a favor, todo son risas y parabienes. Es en medio del dolor cuando se descubre dónde están los auténticos amigos y las personas que te quieren de verdad.

Y, por último, aunque no menos importante, en la enfermedad uno aprende a conocerse mejor a sí mismo y te das cuenta de que el Señor no te deja de su mano, antes bien te da una serie de recursos interiores para encarar la adversidad, que incluso uno mismo llega a maravillarse.

Si a todo esto, como me dices en tu escrito, añades que hace pocos días que has recibido la luz del Espíritu Santo en el sacramento de la Confirmación, pues mejor que mejor. Que este don de Dios te ayude a ser mejor cristiana y una mujer cada día más valiente, que mire la vida sin complejos. Sabes bien que Dios nunca te va a fallar.

Te aseguro que cuentas con mi cercanía y oración. Pediré por ti y le diré al Señor que te siga ayudando y aumente ese entusiasmo y confianza que respira tu carta. Por tu parte, no te olvides de rezar por mí: sola, pero también con tu familia y, cómo no, con los amigos que has conocido en la parroquia de Santa Ana y La Esperanza y en el Colegio Sagrada Familia. No os dejéis robar la alegría.

Saluda de mi parte a los médicos que te cuidan. No dudo que pondrán lo mejor de sí mismos a tu servicio. Un saludo también a tus padres, María Jesús y Ernesto, a tus hermanas, Begoña e Irene, a tus profesores y a tu párroco, el padre Ángel.

Al acercarse la Navidad, te deseo que sean unos días muy llenos de la gracia y el gozo de Dios, y que los vivas muy unida a san José y a Nuestra Señora. Prepárate a recibir a Jesús con el mismo amor con que ellos lo hicieron.

Que Jesús te bendiga y la Virgen Santa te cuide. Y, por favor, te pido que reces por mí. Afectuosamente,

Francisco

El testamento de la abuela del Papa Francisco y otras 50 anécdotas desconocidas de la vida del Papa

"Mi abuela Rosa fue muy importante para mí. En mi breviario llevo su testamento y lo leo con frecuencia: para mí es como una oración", contó el Papa en la entrevista que dio al director de la revista jesuita Civiltà Cattolica, padre Antonio Spadaro. "Ella fue una santa que sufrió mucho, incluso moralmente, y siempre fue hacia adelante con coraje".

El libro I fioretti di papa Francesco (Las florecillas del papa Francisco, un título que evoca al Santo de Asís del cual el Papa tomó el nombre), del vaticanista Andrea Tornielli, periodista del diario italiano La Stampa, reproduce una parte de ese testamento de la abuela Rosa:

"Que mis nietos, a quienes he dado lo mejor de mí misma, tengan una vida larga y feliz. Pero si un día el dolor, la enfermedad o la pérdida de una persona querida debieran llenarlos de aflicción, que no olviden nunca que un suspiro hacia el Tabernáculo, donde está guardado el más grande y más venerable de los mártires, y una mirada hacia María al pie de la cruz pueden hacer caer una gota de bálsamo sobre las heridas más profundas y más dolorosas".


En la foto que acompaña esta nota se ve a la familia Bergoglio en pleno. De izquierda a derecha y de abajo hacia arriba: la hermana de Jorge Bergoglio, María Helena, su madre, Regina Sívori, su hermano Alberto, Jorge, el futuro Papa, su hermano Oscar, su hermana Marta, su cuñado Enrique Narvaja. Sentados: su abuelo Juan Bergoglio, su abuela Rosa y su padre Mario.

La abuela Rosa es también la que le decía a su nieto y futuro Papa una frase que éste hizo famosa en el mundo, cuando tronando contra la idolatría del dinero, afirmó: "La mortaja no tiene bolsillo".

El papel de los abuelos

Desde que fue electo, el Papa no se cansa de reivindicar el lugar de los viejos en la sociedad y en la familia, haciendo referencia en especial, a partir de su propia experiencia, al papel de las abuelas en la transmisión de la fe. "Sí, los abuelos son un tesoro. Cuando papá y mamá no estaban en casa, e incluso tenían ideas extrañas, que la política de aquel tiempo enseñaba, fueron las abuelas las que transmitían la fe", dijo en una homilía el 19 de noviembre pasado.

La fe se vivía de una forma simple y concreto

Y en un encuentro en el cual varios jóvenes le hicieron preguntas, el Papa ya había evocado a su abuela: "He tenido la gracia de crecer en una familia en la cual la fe se vivía en un modo simple y concreto, contó el Papa. Fue sobre todo mi abuela quien me marcó el camino de la fe. El Viernes Santo nos llevaba a la procesión de las velas y frente al Cristo yacente la ´Nona´ nos hacía arrodillar y nos decía: ´Ojo, ha muerto, pero mañana resucita´. ¡He recibido el primer anuncio de esta gran noticia en casa, con mi familia! Esto me hace pensar en el trabajo de tantas madres y abuelas en la transmisión de la fe. La fe no se encuentra en lo abstracto, es una persona que te lo dice, una persona la que te anuncia la fe".

Este testamento de la abuela Rosa ayuda en mucho a entender la personalidad el Papa. Pero el libro de Tornielli incluye otras anécdotas de la vida del Papa. A continuación, algunas de ellas.

"Estoy vivo gracias a una monja que me curó en el hospital"

A los 21 años Jorge Bergoglio padeció una grave enfermedad y ese recuerdo le sirve hoy para explicar a qué se refiere cuando pide salir hacia las fronteras: "Cuando tuve el problema en el pulmón en el hospital, el médico me dio penicilina y estreptomicina en cierta dosis. La hermana que estaba en la sala la triplicó porque tenía instinto, sabía qué hacer, porque estaba con los enfermos todo el día. El médico, que era realmente bueno, vivía en su laboratorio, la hermana vivía en la frontera y dialogaba con la frontera todos los días".

"Me gusta sentarme a la mesa de los pobres"

Otra anécdota que puede leerse en el libro de Tornielli es la de un padre de familia que vive en una villa miseria de Buenos Aires y que recibió al cardenal Bergoglio en su casa. "Se quedó a comer con nosotros. No habíamos preparado nada elaborado, solo un poco de sopa de fideos, nada más, Nunca olvidaré sus palabras. De pronto me miró a los ojos y me dijo: ´Me gusta sentarme a la mesa de los pobres, porque sirven la comida y comparten el corazón. A veces en cambio el que más tiene sólo comparte a comida..."

"Nos vemos en el Purgatorio"

En la tarde del sábado 7 de septiembre, el padre Renzo Zocca llegó al Vaticano para entregarle a Francisco un regalo especial: el sencillo Renault 4 blanco con el cual había recorrido las "periferias" sociales de Verona, donde había sido párroco durante 25 años. Pero no fue solo sino acompañado de 50 fieles de su parroquia que debieron esperarlo en los jardines del Vaticano. Cuando Bergoglio supo que estaban allí quiso saludarlos. "Se ve que no tienen los pasaportes en regla", dijo, bromeando sobre el hecho de que los habían dejado afuera. Después de darles la bendición, agregó: "hasta pronto, y no nos veremos más aquí, nos encontraremos todos en el Purgatorio".

El mensaje en una servilleta 

La llamada se produjo gracias a algunas palabras escritas en una servilleta. Una empleada del servicio de limpieza del aeropuerto de Buenos Aires supo por casualidad que el hombre que tenía enfrente iba a entrevistarse con el papa Francisco. Entonces tuvo la idea de escribirle un breve mensaje para contarle sobre su hijo, adicto a las drogas y desocupado, por el cual trabaja todo el día. Ese peculiar mensaje sobre una servilleta cruzó el océano y llegó a manos de Bergoglio que la llamó e incluso habló con el hijo. Les dijo que estaba cerca y que rezaba por ellos. Y, más tarde, contando esto a los sacerdotes de Roma, dijo, en referencia al ejemplo de la mujer: "¿Acaso esto no es santidad?"

La Virgen Desatanudos

Entre las devociones del Papa hay una poco conocida, que él mismo se encargó de difundir en la Argentina. Durante un viaje a Alemania, Jorge Bergoglio descubrió esta imagen originaria de Bavaria y del 1700, la "Virgen que desata los nudos", una obra del pintor alemán Schmidtner, conservada en una capilla de Augsburg. Es un cuadro en el cual María intenta desatar los nudo de una cinta que le alcanzan dos ángeles, los pequeños y grandes nudos de la vida de quien le pide ayuda. De regreso a la Argentina, el futuro Papa empezó a difundir esta devoción, que encontró un rápido e impresionante consenso entre los fieles. En sus cartas, el cardenal Bergoglio incluía siempre una estampita de esta Virgen.

"Que me maten a mí"

Cuando el padre Pepe, José María di Paoli, cura villero, fue seriamente amenazado por su trabajo para alejar de las drogas a los chicos del barrio, el cardenal Bergoglio denunció públicamente el hecho y dijo que había sido él quien había hablado contra el narcotráfico. Y al padre Pepe le dijo: "Prefiero que me maten a mí antes que a uno de ustedes".

Una anécdota a partir del propio libro

Para cerrar, una historia que el periodista Giacomo Galeazzi, un colega de Tornielli en La Stampa, escribió en su blog:

"Esta mañana iba en tren entre Roma y Ancona. Enfrente de mí se sienta una jovencita más o menos de la edad de mi hijo. Piercing en la nariz y cabello violeta punk. Durante el trayecto voy leyendo un libro sobre Bergoglio –I fioretti di papa Francesco, de Andrea Tornielli. La chica señala la tapa donde se ve una foto del Pontífice. Hasta ese momento ni me había dirigido la palabra. Pero a una hora y media de iniciado el viaje se vuelve hacia mí de modo inesperado y me dice: ´Me gusta este Papa porque se ve que cree en lo que dice´. Eso: me parece difícil encontrar una definición más apropiada y eficaz de este extraordinario pontificado. Y tanto más revelador me resulta el brillo que irradia su mirada mientras habla de Bergoglio".

Fuente: religionenlibertad.com